domingo, 10 de marzo de 2013

Domingo de niebla y Barceló.





El camarero estaba poniendo las copas de balon cargadas de Barceló en la mesa,sonaba Estopa y se respiraba una alegría contagiosa por mi regreso, note que mi móvil estaba vibrando,no mire quien era porque llevaban llamándome toda la tarde suponía que era cualquier amiga con ganas de verme así que le di a la tecla verde directamente y pregunte quien era a gritos varias veces pero no oía nada,entre el jaleo de mis amigas y la música no había reconocido ese silencio pausado que siempre hacia para oírme hablar impaciente,susurro mi nombre y no necesite nada mas:

-Hola...mmmmm... esto...¿dime?

-Sal fuera estoy aparcado al final de la calle en la esquina, aquí te espero.
Y colgó.

Mi cara me delato, ellas sabían quien era,yo lo sabia y todas sabíamos lo que pasaba en estos casos, cogí la copa con una mano temblorosa y le pegue un largo trago al Barceló mientras miraba en el móvil su nombre una y otra vez no me lo podía creer ,suspire con una mezcla de euforia y tristeza,mire la hora hacia 3 minutos desde que le había colgado,me levanté de la mesa las mire y les dije riéndome -Chicas,esta todo controlado- se oyeron risas y comencé a esquivar a la gente para salir del bar.

Baje tres escalones con la mente en blanco para no pensar lo que estaba haciendo ni hacia donde iba,pero a cada paso que daba por la larga calle mas segura estaba de mi misma,tenia la mente confiada en que esta vez no,esta vez las cosas no iban a ser como el quería porque ni siquiera iban a ser,  aunque volvía a verlo pero ¿que podía hacer? había caído en la trampa de su llamada y el estaba aquí,era el momento de demostrarme que lo había olvidado.
Esa noche especialmente hacia mucha niebla pero no me impidió verlo,estaba junto a un banco de madera con unos levis ajustados,una camiseta beis de algodón,y unos mocasines azules, un peinado despreocupado,su iPhone en la mano y  unos ojos repletos de incertidumbre por la situación, comenzó a dar pasos hacia mi sonriendo,yo intentaba mantener la compostura por la mezcla de chupitos y copas que ya llevaba encima aunque también por  los tacones de 13 que me había plantado ese Domingo.

Iba respirando pensando en que decirle,que no,como actuar, como no...cuando ya lo tenia justamente enfrente y antes de que me diese tiempo a hablarle,a mirarle los ojos,a abrazarlo,a creerme que estaba ahí... me cogió la cara delicadamente con sus dos manos me miro a los ojos y me dio un beso, un simple y sencillisimo beso pero con el que sabia que a partir de ese momento todas mis auto promesas y seguridades empezaban a correr bastante peligro.
Retiro sus manos y mirándome a los ojos  me dijo -Estas guapísima...date la vuelta que te vea- y sin soltarme la mano me hizo girar  como un perrito de feria luciendo para lucir tipo,lo arreglo al segundo dándome un abrazo fuerte, estrujándome dejándome sin respiración,un abrazo que me transmitió millones de cosas entre ellas,recuerdos,malditos recuerdos.

Nos sentamos en el banco húmedo y frió y cogiéndome las manos me repitió una y otra vez
 -No me lo puedo creer,estas aquí-  yo tampoco me lo podía creer,no daba crédito de donde estaba, ¿de que me habían servido las millones de horas condenándole a el olvido si de nuevo lo había dejado besarme? estaba segura que era la emoción del momento lo que le había obligado a actuar así,y pensé no tomárselo en cuenta a el,pero a mi ya me estaba trayendo consecuencias que me veía obligada a controlar.
No recuerdo de que hablamos,pero si recuerdo que intentaba darme calor con sus manos porque hacia frió estábamos en diciembre sentados sin abrigo en mitad de una calle vacía,jugaba con mi pelo,no paraba de sonreírme,comencé a  presentir que si seguía ahí sentada iba a volver a tener un problema,el gran problema con nombre y apellidos que tanto me había atormentado, así que le ofrecí que entrásemos y sin soltarme la mano atravesamos la calle hasta llegar al  bar, fuimos asta el rincón donde se encontraban todas mis amigas con unas caras ensayadas de sorpresa falsa.

Era la primera vez que se veían las caras, el y mis amigas,no hacia falta presentaciones ambos se conocían de sobra aunque nunca hubiesen cruzado ninguna palabra.
Fue a pedir algo como excusa para romper ese frió hielo que había  en la mesa mientras ellas observaban la estampa del momento y  conciso les intenté explicar que no podía hacer nada,me había llamado y se había plantado aquí,fuera hacia bastante frió y le había ofrecido entrar con nosotras pero sin preocupaciones lo tenia todo controlado o al menos estaba en ello,sus miradas delataron no creerme pero no me creía ni yo misma aun así no podía perder esa confianza sino me lo creía yo no se lo iba a creer nadie.
Volvió con dos copas de champan en la mano y brindamos, comenzó la noche,no paraba de acariciarme,de susurrarme que estaba preciosa,me lo creí, era verdad que estaba bastante guapa,la felicidad ese día fue un elixir para el cutis, reímos,bebimos,bailamos,nos dijimos te quiero a gritos con la música,disfrutamos como tontos y no pensé en el pasado ni en el futuro,me limite al presente.
Un presente que se nos hizo tarde en aquel bar del que nos teníamos que ir, me dividía en la encrucijada de amanecer junto a el o junto a ellas,haciendo de tripas corazón reflexione sobre mi evidente decisión y le dije con una voz firme sin que quedase hueco para la duda que me iba con ellas, me dijo que  entonces se iba,la niebla estaba desapareciendo y era el mejor momento para conducir de vuelta a  casa.

Me dijo que lo acompañase al coche para despedirnos,debería de haber estado triste,apenada,amargada... como en cada despedida envuelta en el ''carpediem'' junto a el,  esta vez fui feliz,mas feliz que nunca , era una despedida mutua ambos lo sabíamos y yo estaba convencida de que era un adiós definitivo y que la noche que habíamos pasado se quedaría para el recuerdo,para tener un buen sabor de boca al recordar nuestro ultimo día juntos.
Caminamos asta su coche aparcado justo detrás de el banco,nos quedamos en silencio mirando al suelo y yo suspire, suspire por que recordaba su emoción de tenerme junto a el 3 horas antes, y me daba cuenta como cambiaban sus sentimientos a medida de que conseguía lo que quería.
Entonces nos miramos serios y sin beso,ni abrazo ni un hasta siempre se monto en el coche, yo cruce los brazos y se me escapo una sonrisa observando sus gestos, entonces bajo la ventanilla  le quito volumen a  lo que creo que era Adele y dio un gran suspiro,un suspiro sin traducción.

-Ten cuidado con el coche,hay mucha niebla.

-No te preocupes,te escribiré un mensaje cuando haya llegado a casa.

-Genial, hablamos.

-Hablamos.

Camine hacia la puerta del bar donde me estaban esperando, dando pasos firmes a pesar de los tacones y de todo el alcohol que tenia en el cuerpo,llevaba la cabeza alta y un sentimiento de decisión,animo y credulidad indescriptible,porque aunque nadie me creería asta pasado un tiempo yo sabia que había cerrado una historia que había tenido mas capítulos de la cuenta.

Jamas espere su mensaje porque  sabia que jamas llegaría,
y así fue, jamas  llego, ni su mensaje ni el,pero por fin pude colocar el libro en la estantería de los recuerdos, al menos de los bonitos recuerdos.

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